Cuando leímos los registros de lectura, leímos el cuento "La fiesta ajena" de Liliana Heker sobre el que hablaban l@s alumn@s del registro. Un relato de iniciaición, ¿no? ¿Se acuerdan de que lo@s chico@s buscaban un culpable y nos detuvimos a hablar sobre eso en relación con nuestra y con su lectura del cuento? Es@s chic@s ponían, pienso, en primer plano la traición... Esas madres dejaban de ser las madres y podían ser las brujas, como la de Hansel y Gretel.
Hoy me acordaba del comentario de varias muchachas de la comisión de la tarde, que daban cuenta de la traición a la que las habían sometido, en el taller de lectura y escritura del que participaron, los libros que contaban que Hansel y Gretel habían sido abandonados por sus padres. Alguna pudo volver a su casa y reencontrarse con la versión que había leído en su infancia, para comprobar, tranquilizada, que los hermanos se habían perdido por su cuenta... Otras quedaron con la angustia: este no era el cuento de la infancia. Alguna se encontró con Alicia en el país... y recordó lo opresivo que le resultaba el relato -que había visto en cine- cuando era chica.
Asocié esas iniciaciones, esas traiciones con este relato bloggero, cuyo inicio transcribo y cuya continuación invito a leer. Es un despliegue de iniciaciones y traiciones (algunas muy graciosas, realmente).
Esta ilustración de Hansel y Gretel está
en mi reino donde pueden ver muchas
más ilustraciones alucinantes de Virgina Piñón.
Hoy me acordaba del comentario de varias muchachas de la comisión de la tarde, que daban cuenta de la traición a la que las habían sometido, en el taller de lectura y escritura del que participaron, los libros que contaban que Hansel y Gretel habían sido abandonados por sus padres. Alguna pudo volver a su casa y reencontrarse con la versión que había leído en su infancia, para comprobar, tranquilizada, que los hermanos se habían perdido por su cuenta... Otras quedaron con la angustia: este no era el cuento de la infancia. Alguna se encontró con Alicia en el país... y recordó lo opresivo que le resultaba el relato -que había visto en cine- cuando era chica.
Asocié esas iniciaciones, esas traiciones con este relato bloggero, cuyo inicio transcribo y cuya continuación invito a leer. Es un despliegue de iniciaciones y traiciones (algunas muy graciosas, realmente).

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El tajo de un cuchillo en el abdomen
Raquel no era peligrosa, más bien una excentricidad del barrio, pero Chichita se ponía en alerta máxima —¡Hernán, metéte para adentro!— cuando la loca se acercaba demasiado. Sus rarezas eran dos: iba vestida de maestra cuando no lo era, y se desvestía en la calle para ponerse el guardapolvos del colegio. Por lo demás, la Loca Raquel era inofensiva y mi madre sólo me resguardaba por temor a que yo pudiera verla sin ropa. Me resguardó bastante mal, pienso ahora, porque fue la primera mujer desnuda que vi en la vida.
El texto completo en Orsai
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1 comentarios:
Hola! Como representante de Método I del T.T. agrego una traición más que comentamos en mi grupo con respecto a los cuentos que leímos en el taller. Muchos se sintieron traicionadas al no conocer las historias, en especial la de "Alicia en el país de las maravillas", se sintieron traicionadas por sus padres, abuelos, hermanos, etc. que no se las habían contado. Por suerte yo vi la película de chiquita aunque salí del taller con ganas de leer el cuento porque creo que, aunque la película sea bastante fiel al libro, hay muchas cosas que se pierden, y que era demasiado chica para entender otras.
Saludos!
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